• Presentación del foto libro 2020 de Pablo Cambronero, via ZOOM

  • Visita de studio a Mariela Richmond. Documentación por Olman Torres

  • Conversatorio via ZOOM: Procesos fotográficos de Jose Alberto Hernández

  • Documentación Ana María Rojas durante su presentación de "Ya fue la revolución, escuchame". Foto por Olman Torres

  • Revisión de portafolio virtual, Bryan Yapi

  • Revisión de portafolio virtual, Emma Segura

  • Documentación: Pablo Marcus Bien, Gabriel Rodríguez y Natalia Durán Guier Fotos por Olman Torres

¿Quién nos abraza?  fue un proyecto pandémico divido en dos etapas:

i. En primera instancia una convocatoria (del 23 de abril al 3 de junio) abierta a artistas visuales, audiovisuales y escénicos, co-organizada con el apoyo del Centro Cultural de España, gestionada por #satisfactory, curada entre @sofivillenaaraya , @fernandochavese y @erika_martin_arroyo.

ii. Desarrollar de manera conjunta un proyecto que aportara y se adaptara a las normas de seguridad y ofreciera nuevas formas de crear durante la pandemia. Esto dio vida a un proceso (agosto-noviembre 2020) con diversas dimensiones y cuyas ramificaciones aportaron de formas inesperadas. Por un lado se entrevistaron a varies trabajadores del arte de la GAM para hablar sobre el momento crítico por el cual las instituciones y el sector cultura atravesaba, se hicieron varios conversatorios vía zoom para abrir los procesos artísticos de varies de los seleccionades al público, se crearon micro residencias para que las propuestas escénicas pudieran ensayar y desarrollar su trabajo en el espacio de satis.FACTORY antes de presentarlo, realizaron revisiones de carpeta 1:1 con les artistes seleccionades en la categoría de obra bidimensional, además de elaborar para el uso de cualquier artista un manual de herramientas básicas para artistas visuales. 

Como cierre final de este proceso, el equipo curatorial se propuso una especie de “releo”; una secuencia de correspondencias donde se reflexiona de manera conjunta sobre el proyecto, qué les develó sobre el contexto local, qué les enseñó, desde qué lugares accionaron y que les brindó su gama de resultados. Estos textos son una correspondencia digital entre les curadores y gestores Sofia Villena Araya, Fernando Chaves Espinach, Erika Martin Arroyo. 

Erika a Sofia … Ante el cierre de las instituciones, recortes de fondos y becas públicas, ¿dónde se sitúa (pasa a ocupar) el sector privado e independiente a raíz de la crisis? ¿Cuáles deben ser los nuevos formatos expositivos?

… Pensando en ¿Quién nos abraza?

Sofia: Personalmente, el proyecto transformó aspectos de la crisis —efectos a nivel profesional, social y espacial— en “prompts”: una serie de guías y motivaciones desde las cuales la construcción y la creatividad siguieron siendo posibles.

Retomando las palabras de alguness de les participantes, el proyecto verdaderamente fue un oasis. Por su intensidad y duración, lo experimenté como un micromundo. Su volumen —la cantidad de participantes, proyectos, eventos y públicos— y su movimiento —la fluidez e intercambio entre ideas, procesos y afectos—dieron lugar a algo complejo que me lleva a decir lo siguiente: 

El sector independiente, ante el cierre de las instituciones, recortes de fondos públicos y becas, quizás no pasa a ocupar, sino a constituir en sí un lugar con una infraestructura propia. No considero que el proyecto haya tenido una gran aspiración inicial necesariamente, sino que se fue transformando y creciendo a partir de la necesidad: necesidad de crear, de experimentar, de compartir con otres, de movernos, de sentirnos, de apoyarnos y de contribuir. Una energía que lleva al proyecto a adquirir una vida propia.

Más allá de que la convocatoria se planteó a partir de disciplinas, los proyectos aprovecharon todo tipo de recursos, resultando en producciones que simultáneamente y sin discriminación, disfrutaban y jugaban con lo visual, sonoro, teatral, performático, entre otros. Parecería increíble cómo cada proyecto retó las posibilidades de un pequeño espacio rectangular de (8×3 metros), ampliando su versatilidad. Al final, aparte y más allá de toda crítica al cubo blanco, en el caso de cada uno de los proyectos de ¿Quién nos abraza?, el rectángulo blanco resultó tan infinito como una hoja de papel.

Sofia a Fernando … ¿Cómo podemos pensar los diversos proyectos en diálogo? ¿Será que hay líneas transversales? ¿Será que un proyecto curatorial puede construir discurso a partir de la pluralidad y la diferencia? 

Un proyecto curatorial de este tipo, surgido ante las presiones del contexto, no solo puede, sino que se ve empujado a articularse a partir de la pluralidad y la diferencia. Ir descubriendo lo que exige este formato permite un encuentro con las preguntas más básicas: por qué hacer esto, por qué hacerlo ahora y en este lugar, cómo hacerlo posible. Volver a ese cuestionamiento fundamental se impone por la emergencia, pero sin aprovecharse sería tan banal como mil otras energías desperdiciadas. La pregunta es cómo hacer algo con lo que tenemos disponible, cómo hacer posible algo en un contexto que estrecha las posibilidades. Articular un discurso coherente a partir de la diversidad pasa por reconocerla en todo lo que hacemos, y en aceptar que lo que la acentúa también trae a la luz lo que nos une en medio de esa pluralidad: el deseo quemante de hacer algo posible. 

Toda esta complejidad se ancla en lo específico. En este caso, lo particular fue la flexibilidad del espacio como escenario-oasis en un panorama desfavorecedor para esfuerzos escénicos de toda índole. Así las cosas…

Fernando a Erika: ¿De qué manera se adaptó su pensamiento curatorial a las limitaciones y posibilidades que ofrecía el contexto? ¿Cómo puede modificarse el acercamiento curatorial a lo performático y lo microescénico? ¿Qué puede surgir de estas posibilidades y cómo canalizarlo hacia encuentros provechosos con la obra?

La pandemia, y a raíz de eso la convocatoria, coinciden con una realización personal de que satis.FACTORY como marca y plataforma se había convertido en una ventana estética desprovista de contenido y discurso, y donde lo curatorial era inexistente. Al ocupar un lugar de manera permanente, un concepto que  se construyó como una plataforma efímera o pop-up, con el fin de generar experiencias de intercambio social y comercial, pasó a ser un espacio más donde el arte y el diseño se convirtieron en mercancía, en objetos bien seleccionados para consumo; un espacio abundante en producción y talento, pero vacío en sus discursos. ¿Quién nos abraza? es el primer proyecto que me planteo para dar inicio a un cambio en los objetivos de esta plataforma, el uso de su espacio, sus colaboraciones y la presencia de lo curatorial en procesos satisfactorios

Como resalta Sofia, el proyecto nace libre de pretensión, sin una búsqueda curatorial preestablecida y sin presupuesto; como curadores y gestores optamos por ver el vaso medio lleno, y no medio vacío. Abrimos una convocatoria a inicios de la pandemia conscientes de lo que se avecinaba: un incremento en la precarización del sector cultura, el deterioro y posible cierre de su infraestructura y un impacto laboral determinante para el futuro de muchas y muchos artistas. Ante un panorama oscuro se quiso agarrar la ola desde el comienzo para aprender a remarla, y resistirnos a la virtualización como el único medio. Fijamos las bases y las posibles dinámicas del proyecto basados en lo que se tenía a disposición: una curaduría colectiva y aliada de la autogestión, un semi “cubo blanco” de 3 x 8 metros -en una ubicación céntrica-, una plataforma virtual, colaboraciones que potencializaban el proyecto desde la documentación, y el apoyo institucional del CCE. 

Se adaptó el pensamiento curatorial a ser flexibles, reactivos y maleables a cada proyecto; abiertos a la comunicación y colaboración tanto entre nosotros mismos como equipo curatorial, como con los y las artistas seleccionadas, para actuar según las necesidades de cada disciplina y proyecto. Como consecuencia surgió una práctica curatorial dinámica (colaboración ↔︎ participación  ↔︎ discursividad ), evolutiva e interdisciplinaria y cuyas posibilidades se veían condicionadas por las restricciones dictadas por el Ministerio de Salud. La incertidumbre que la pandemia ocasionó, dictó el acercamiento curatorial a lo performático. La performatividad y la curaduría confluyen cuando la curaduría se convierte en un hacer activo-reactivo entre curador(es), artista(s), y espectador(es), y se extiende a procesos expositivos que son autorreflexivos y emplean procesos experimentales. Una curaduría que percibe el arte y sus prácticas afiliadas como herramientas para poner en movimiento relaciones y redirigir las artes hacia lo procesual y lo performático como métodos de transgresión. ¿Qué sucede cuando la curaduría pasa de ser un acercamiento desde el conocimiento, a un hacer desde el descubrimiento, la intuición, lo etnológico, el cambio, el hacer mismo; desde una  convicción que asume esta práctica como una fuerza que puede moldear, transformar y orientar a la sociedad hacia un mejor futuro a través de experiencias artísticas y colectivas mutuamente gratificantes?

Un espacio independiente es libre de curar y crear sin restricción, sin burocracia y sin censura; la libertad de crear por crear da fruto a accidentes fortuitos y a la apertura de un diálogo pluridireccional que nutre los procesos artísticos (el work in progress), y estimula el imaginario y no la materialidad de las cosas. ¿Quién nos abraza? propone que la pluridisciplinariedad puede llegar a tener multiplicidad tanto en sus resultados,  como en sus vertientes de investigación y métodos curatoriales. Su proceso se vivió como un laboratorio de retroalimentación (creación pandémica), en un espacio de creación para que los y las artistas cosecharan sus ideas y presentaran, en lugar de obras o piezas concluidas, borradores en proceso; es decir obras en acción.

Erika a Fernando …. De todas las diversas experiencias y proyectos que se llevaron a cabo dentro del marco de la ¿Quién nos abraza?, ¿qué fue lo que más le cautivó de los resultados y las propuestas en sí? ¿Qué le sorprendió de este proceso y su pluralidad, que además siente fueron aprendizajes para pensar en nuevos formatos curatoriales y expositivos? 

La calidad y diversidad de las propuestas compartidas en ¿Quién nos abraza? ofreció un retrato de un momento en el tiempo cuando la incertidumbre y el desaliento gobernaban las decisiones de la mayoría de instituciones culturales. La sensación de intranquilidad generó una serie de respuestas que cuestionó mi forma de entender los procesos que estábamos viviendo; de cierto modo, me abrió los ojos a afectaciones distintas que podían perderse en las narrativas predominantes sobre la crisis. Lo hizo en el sentido de resaltar heridas específicas, de destacar formas particulares que estaba tomando la sensación de desasosiego generalizado. Puestas en conjunto, las propuestas hablan de una cierta inquietud que se estaba gestando desde antes de la pandemia, pero exacerbada por la gravedad de la emergencia. En diálogo, las piezas y obras presentadas estimulan preguntas sobre cómo soportamos el peso de esa incertidumbre. Eso implicó formas distintas de aproximarse a las estrategias curatoriales, para dar cabida a esa pluralidad y permitir sobre todo a las obras escénicas respirar a su ritmo, al ritmo de las restricciones sanitarias, al ritmo de la vida bajo estas circunstancias.

Fernando a Sofía  ¿De qué manera esta experiencia nos permite visualizar lo que viene después de la crisis, cómo imagina prácticas que reconozcan el peso de esta emergencia y lo que implicó para la creación?

Siento la necesidad de replantear la pregunta por varias razones. A partir de esta breve reflexión, espero, más que dar con una respuesta, lograr articular la pregunta de forma distinta. Las múltiples participaciones durante ¿Quién nos abraza? han enfatizado la amplitud y trayecto de la(s) crisis(s) que estamos viviendo. En el caso de las prácticas culturales y artísticas en el país, se ha evidenciado cómo problemáticas que tienen que ver con la relación [arte – trabajo – economía] que datan de años, se exacerban y se vuelven incluso más urgentes que preguntas que se han puesto en un primer plano en los primeros meses de la pandemia, como por ejemplo la gestión del espacio físico. Vienen a mi mente las palabras de uno de los gestores entrevistados, Henry Bastos, quien narraba el desarrollo del Art City Tour como envuelta por una prolongada crisis; y la crisis, incluso, como la condición desde donde el proyecto surge. Considero que las teorías y prácticas que abordan preguntas sobre lo contemporáneo, aportan formas de diversificar lo que entendemos por un abordaje “crítico” de la sociedad, a la vez que exploran el rol que ocupa la percepción del tiempo lineal (pasado, presente y futuro) y de otros tipos de tiempos, dentro de posibles abordajes críticos. Esto me lleva a preguntarme, mas que por el futuro, sobre cómo la rica experimentación que tuvimos la oportunidad de ver y acompañar – cómo el tipo de tacto a distancia que sentí en la propuesta de “Yo me abrazo” o cómo la posibilidad de experimentar un performance a través de un sinfín de perspectivas, incluyendo la de los performers (con un iPhone como la extensión de la perspectiva del/a performer); dos entre muchos más ejemplos – aportan sensibilidades para dar nuevas lecturas de lo pasado y para conectar eventos, ideas, emociones, etc. con la posibilidad de seguir ampliando nuestra capacidad de imaginar y crear, así como afrontar las diversas crisis que parecen avecinarse. 

Sofia a ErikaNo es tanto una pregunta, sino un deseo por hablar sobre una dimensión no tan visible del proceso, lo que fue el trabajo con les artistas 2d, particularmente las visitas de estudio. Si fuéramos a construir una imagen panorámica sobre estas experiencias de acompañamiento, ¿Qué tipo de diálogos, preocupaciones, necesidades, etc. se manifestaron en estas visitas de espacio? y como curadora, ¿Cómo estas cuestiones manifestadas afectan y transforman tu práctica curatorial?

Mi experiencia personal como gestora/curadora, durante los acontecimientos del 2020 y sus consecuencias sobre el sector cultura, me permitieron ver con mayor claridad las dinámicas — lamentablemente tóxicas — que se dan en un medio tan desarticulado colectivamente, tan limitado de oportunidades y lleno de vacíos. El trabajo que se hizo a lo largo de los 8 meses que duró ¿Quién nos abraza?, dejó clara la urgencia por generar procesos curatoriales flexibles y libres de jerarquías, donde prevalecen la inclusividad, la transparencia, el cuido y la apertura. El cuido, no desde un lugar paternalista, sino desde un accionar humano, consciente de su rol, de sus privilegios, y de su capacidad de ejercer como un aliado del proceso artístico —sea colectivo o unipersonal— que fomenta el pensamiento crítico, la reflexión y el crecimiento conjunto. 

Estos espacios permitieron acercarme desde un lugar más personal y dio cabida para un acompañamiento que considero de mayor relevancia y necesario —dentro del contexto—, entre les artistas y les curadores. No buscábamos seleccionar con fines expositivos o comerciales, sino más bien revisar, escuchar y aportar desde nuestro conocimiento — empírico o teórico— según las necesidades de cada artista. Surgieron sobre todo preocupaciones recurrentes, más allá de angustias o problemáticas, como: el anhelo por formar parte de  —una comunidad o gremio artístico—, la carencia de espacios de encuentro, y el deseo de sentirse acuerpades y en contacto con todas las esferas que conforman el ecosistema del arte (desde otres artistas, las instituciones, investigadores, curadores, gestores, compradores, entre otres) para comprender cómo desarrollarse (profesionalmente), crecer dentro del medio y así vivir de su práctica artística. 

¿Cómo vivir del arte?, es una inquietud general que conlleva a diversos miedos e inseguridades en cada quien, que fijó en nosotres la responsabilidad de crear un espacio seguro donde nuestro lugar y misión principal era ayudar y aportar dentro de nuestras capacidades durante un momento crítico para todes. Surge entonces una respuesta, honesta y realista de nuestra parte, donde proponemos: (I) una mirada curatorial y revisión de carpeta con cada uno de les artistas y (II) la elaboración de un manual de herramientas —básicas y prácticas—para artistas visuales, cuyo desarrollo se vio influenciado por temas que discutimos a raíz de estas “visitas de estudio.” Este proceso generó en mí un interés particular de enfatizar un acompañamiento curatorial cuyo enfoque parte de visibilizar y crear nuevos canales de interdisciplinariedad para que el work in progress tenga tanta importancia como la obra misma; logrando crear durante este período un intercambio que se exponga a la retroalimentación colectiva para la elaboración, investigación y desarrollo del trabajo artístico.